Desde dentro, allá afuera, en todas partes.
¿Dónde estás?
lunes, noviembre 06, 2006
domingo, noviembre 05, 2006
Wish list
Como ya siento la temporada navideña encima (mi cena va a ser el 2 de diciembre, porque creo que el 24 voy a andar en Machu Pichu) y con la intención de allanarle el camino a mi mamá y a cualquier otro que se esté tronando los dedos y no sepa qué darme, he elaborado una pequeña lista de cosas que me gustaría ver envueltas con un bonito papel de colores, un gran moño y una tarjeta con mi nombre.
- Caballete, pinceles o unas acuarelas. O los tres si andan espléndidos.
- Bolsa o mochila de Chococat. (Si no es original, neta ni lo intenten.)
- Reloj de pulsera. Estaría excelente uno combinable con mi ropa café.
- Ipod. Sería la onda.
- Radiecito portatil. Tengo ganas de escuchar las estaciones de radio locales de por allá.
- Juego de cuerdas nuevas para mi violín.
- Pañuelos suavecitos para usar como mentonera
- Películas: Apocalipsis Now, The Nightmare Before Christmas, Fight Club, Misery, Der name der rose, etcétera.
- Libros: La estructura de las revoluciones científicas de Kunh, Los cuentos del Padre Brown de Chesterton, Deterioro y caida del imperio romano de Gibbon, Los Borgia de Puzo, una biografía de Lindbergh, los artículos periodísticos de Ibargüengoitia, El corazón de las tinieblas de Conrad, un diccionario Francés-Español, El nombre de la rosa de Eco, Fausto de Goethe, Balada de la cárcel de Reading de Wilde, ¿Qué es la vida? de Erwin Shrödinger, etcétera.
- Discos: Los de Zoe, Limón y Sal, cualquiera de Chavela Vargas, Chava Flores, Rockdrigo, Café Tacuba, Bach, Bethoven (soy un fan muy chafa, no tengo ni uno), Bienvenido al sueño, Calamaro querido, Cuál es tu rock (el que trae a Maria Daniela y su sonido láser), música de bandas de viento mixtecas (Guerrero o Oaxaca), ópera, etcétera.
martes, octubre 31, 2006
domingo, octubre 29, 2006
Planes fallidos
Esa fue la impronta del fin de semana.
Primero fue por dejar todo para la mera hora.
Desde hace unos días tenía ganas de ver Los motivos del lobo y decidí intentarlo ayer, en el penúltimo día de la temporada. Me quedé con las ganas porque todas las localidades estaban agotadas, las del domingo incluidas. Chale I. ¡¿No que nadie va al teatro?! Pero ya que andaba por Chapultepec aproveché para ir al Mariposario, al Insectario, visité al Panda rojo y me chuté la exposición de El Universal que está en las rejas de Reforma. (Si no pueden con el frío que ha estado haciendo estos días, vayan a la primera parada porque está calientito y húmedo)
Después fue por no informarme bien.
Llevaba días diciéndole a todo el mundo que este sábado iba a ser la fiesta de San Judas Tadeo. Y no es que yo sea devota ni nada por el estilo, pero hace un año alguien, que seguro se está muriendo de la risa en este momento, me dijo que, aparte del caos que arman los feligreses afuera de la Iglesia de San Hipólito (Paseo de la Reforma esq. Avenida Hidalgo), organizan un baile de proporciones apoteósicas que se pone muy bueno y que además es gratis. Genial. Mi cuate el arquitecto me estuvo ayudando a armar el itinerario de mi viaje sudamericano hasta las 12 de la noche y a esa hora nos lanzamos a la pachanga. No le vimos ninguna bronca porque ni modo que se fuera a acabar temprano. Llegamos por el rumbo y nos pusimos a preguntar entre los pocos puestos de comida que aún quedaban: "Uuuuy, joven. Aquí nunca hacen baile." Chale 2. Yo no me aguantaba la risa ante tal revelación. Acabamos jugando billar en el Bonfer (16 de septiembre y Gante, altos) hasta que nos corrieron a las 2 de la mañana. (Pidan el café del lugar. No sé que le ponen, pero acabas más loco con un capuchino que con dos cervezas.)
Y la tercera fue por flojera.
El chavo que me da clases de violín me invitó al concierto que Markov dió esta mañana en el Conservatorio. Me dijo que gracias a sus contactos en el bajo mundo (musical, por supuesto) podíamos entrar antes a la sala y toda la cosa. Hasta adelantamos la clase de hoy para que nos lanzáramos con buen tiempo y no tuviéramos problemas. Pese a la desvelada, me levanté temprano (absurdamente temprano, porque me olvidé del cambio de horario) y me puse mis mejores galas. Cuando llegó, le pregunté "¿Listo para el concierto?", "¿Cuál concierto? Ah, fui el jueves". Chale 3. Y todo porque hoy tenía que ir a recoger su refrigerador. La verdad es que no quise ir sola hasta Polanco. Mejor me fui al Franz Mayer a ver la World Press Photo de este año. Como bono extra, me encontré a un chico que estaba dando abrazos gratis. Me tocó uno.
Estuvo chido, ¿no?
Primero fue por dejar todo para la mera hora.
Desde hace unos días tenía ganas de ver Los motivos del lobo y decidí intentarlo ayer, en el penúltimo día de la temporada. Me quedé con las ganas porque todas las localidades estaban agotadas, las del domingo incluidas. Chale I. ¡¿No que nadie va al teatro?! Pero ya que andaba por Chapultepec aproveché para ir al Mariposario, al Insectario, visité al Panda rojo y me chuté la exposición de El Universal que está en las rejas de Reforma. (Si no pueden con el frío que ha estado haciendo estos días, vayan a la primera parada porque está calientito y húmedo)
Después fue por no informarme bien.
Llevaba días diciéndole a todo el mundo que este sábado iba a ser la fiesta de San Judas Tadeo. Y no es que yo sea devota ni nada por el estilo, pero hace un año alguien, que seguro se está muriendo de la risa en este momento, me dijo que, aparte del caos que arman los feligreses afuera de la Iglesia de San Hipólito (Paseo de la Reforma esq. Avenida Hidalgo), organizan un baile de proporciones apoteósicas que se pone muy bueno y que además es gratis. Genial. Mi cuate el arquitecto me estuvo ayudando a armar el itinerario de mi viaje sudamericano hasta las 12 de la noche y a esa hora nos lanzamos a la pachanga. No le vimos ninguna bronca porque ni modo que se fuera a acabar temprano. Llegamos por el rumbo y nos pusimos a preguntar entre los pocos puestos de comida que aún quedaban: "Uuuuy, joven. Aquí nunca hacen baile." Chale 2. Yo no me aguantaba la risa ante tal revelación. Acabamos jugando billar en el Bonfer (16 de septiembre y Gante, altos) hasta que nos corrieron a las 2 de la mañana. (Pidan el café del lugar. No sé que le ponen, pero acabas más loco con un capuchino que con dos cervezas.)
Y la tercera fue por flojera.
El chavo que me da clases de violín me invitó al concierto que Markov dió esta mañana en el Conservatorio. Me dijo que gracias a sus contactos en el bajo mundo (musical, por supuesto) podíamos entrar antes a la sala y toda la cosa. Hasta adelantamos la clase de hoy para que nos lanzáramos con buen tiempo y no tuviéramos problemas. Pese a la desvelada, me levanté temprano (absurdamente temprano, porque me olvidé del cambio de horario) y me puse mis mejores galas. Cuando llegó, le pregunté "¿Listo para el concierto?", "¿Cuál concierto? Ah, fui el jueves". Chale 3. Y todo porque hoy tenía que ir a recoger su refrigerador. La verdad es que no quise ir sola hasta Polanco. Mejor me fui al Franz Mayer a ver la World Press Photo de este año. Como bono extra, me encontré a un chico que estaba dando abrazos gratis. Me tocó uno.
Estuvo chido, ¿no?
viernes, octubre 27, 2006
Cuando me enojo...
pongo a los Red Hot Chili Peppers a todo volumen.
Me estoy reventando los tímpanos.
Me estoy reventando los tímpanos.
jueves, octubre 26, 2006
Sábado a las 3:00
Me gustaría encontrarte al salir del teatro. Caminar contigo a la luz del día, en silencio quizá, pero sin sentirnos incómodos. Reconocer que hasta hoy hemos compartido mucho (placer, sueños), pero que ya no hay nada más por delante. Hablar sin miedo y escuchar con el corazón abierto. Dejar de luchar, deponer las armas y sólo compartir este último instante juntos. Pensar en el futuro del otro con gusto, aún sabiendo que no estaremos presentes.
Y despedirnos, por una vez, con un beso y un abrazo.
Y despedirnos, por una vez, con un beso y un abrazo.
miércoles, octubre 25, 2006
Indeterminación
Al despertar encontré junto a mí una caja que en grandes letras decía Schödinger. La miré sin saber qué era lo que deseaba encontrar dentro. Cuando tomé una decisión, la abrí, pero el gato ya no estaba.
martes, octubre 24, 2006
Colgué el morral
- Si hablo en inglés conmigo misma
- Si no quiero practicar con mi violín
- Si pasan dos días sin que tienda mi cama
- Si prendo la tele al llegar a casa
- Si empiezo a comer de más
- Si me duermo apenas entro en la cama
- Si miro el reloj muy a menudo
- Si empiezo a acumular cosas
- Si pospongo mis planes (procrastination, that’s a word)
- Si siento que la semana ya se acabó cuando apenas es martes
- Si me entristezco por cosas que debieran enojarme
- Si no puedo parar de leer aunque el libro no sea muy bueno
- Si fantaseo demasiado con el futuro
- Si borro teléfonos de mi celular
- Si hago listas (como ésta)
Baños de sol y abrazos. Esa es la solución.
domingo, octubre 22, 2006
miércoles, octubre 18, 2006
Soplando a un diente de león
Algunas personas se vuelven tristes cuando son aún terriblemente jóvenes. Sin motivo especial, parece. Casi como si hubiesen nacido así. Se lastiman más fácilmente, se cansan más pronto, lloran más, y recuerdan más. Y, como digo, se vuelven más tristes antes que nadie en el mundo. Lo sé, pues soy uno de ellos.
- Ray Bradbury
El vino del estío
- Ray Bradbury
El vino del estío
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