A ver, ¿quién de ustedes arriesga tanto el pellejo como yo? ¿A ver, a ver?
lunes, junio 30, 2008
Mi nombre es peligro
Habrá quien opine que ser burócrata es la ocupación menos excitante que puede haber, pero yo me la juego todos los días. Cada mañana pienso que éste puede ser el día en que cumpla mi destino como conejito suicida.
A ver, ¿quién de ustedes arriesga tanto el pellejo como yo? ¿A ver, a ver?
A ver, ¿quién de ustedes arriesga tanto el pellejo como yo? ¿A ver, a ver?
domingo, junio 29, 2008
Bici
La tengo hace unos cuantos meses. En 30 años no sólo no había tenido una, no sabía cómo usarla. Me enseñaron con cariño y paciencia. El viernes fui y vine del trabajo con ella. Hoy recorría 28 km en dos horas y media.
Gracias.
Soy feliz.
Por cierto, me puse un madrazo...

Mañana va a tener un precioso color morado.
Gracias.
Soy feliz.
Por cierto, me puse un madrazo...
Mañana va a tener un precioso color morado.
domingo, junio 22, 2008
Dimisión
¿Y si nos dejamos de mentir? ¿Y si admitimos de una vez que somos simples, banales, estúpidos? ¿Qué es lo peor que podría pasarnos? Caer del pedestal de unicidad que nos hemos construido, pero ¿qué más da?
¿Es que no queremos ser felices como todos aquellos a quienes miramos por encima del hombro?
¿Es que no queremos ser felices como todos aquellos a quienes miramos por encima del hombro?
jueves, junio 19, 2008
Desmañanadas
Por segundo día consecutivo desperté tarde. Hice malabar y medio para llegar a tiempo a la oficina, y con estas lluvias no hablamos de una hazaña menor. El problema es que no he desayunado como acostumbro (cereal, fruta, jugo, tecito) ni he traido mi colación de media mañana (más fruta, emparedado de mermelada). Ayer me zampé un chocolatín y hoy tengo delante un café negro, ligeramente rebajado con un nutritivo chorro de leche descremada.
Mi gastritis me lo va a agradecer, mi estómago no.
Mi gastritis me lo va a agradecer, mi estómago no.
lunes, junio 16, 2008
Purgatorio
Y volví la vista hacia el vacío. Mis manos, cubiertas de llagas, ya no sostienen nada. Mis oídos se llenan de un zumbido constante y ruinoso. ¿Aún lates, corazón? Mis piernas se tambalean y, sin yo desearlo, avanzan. ¿A dónde ir, si ya nada tiene sentido? Diríase que soy un autómata, que mi cuerpo guarda más voluntad que yo misma.
Costumbres, sabores, recuerdos. Reacciones nerviosas, deseos ocultos, atavismos vergonzosos. Todo se entremezcla y se alza, pero al final soy nada. El exterior no hace contrapeso si dentro sólo hay un remolino de aire. Aquí todos flotamos sin guardar relación alguna.
Costumbres, sabores, recuerdos. Reacciones nerviosas, deseos ocultos, atavismos vergonzosos. Todo se entremezcla y se alza, pero al final soy nada. El exterior no hace contrapeso si dentro sólo hay un remolino de aire. Aquí todos flotamos sin guardar relación alguna.
domingo, junio 15, 2008
Lastre
Borren su lista de marcadores. Así, de trancazo. No hay cosa más simple, liberadora e inocua en estos días.
sábado, junio 14, 2008
Pequeñas economías
¿Se aficionaron a los carísimos cafés que venden ciertas cadenas transnacionales, pero buenamente se fundieron la quincena con don Daniel Cosío Villegas? ¿Acaso se mojaron cuando volvían a casa después de hacer la despensa y quieren beber algo rico y caliente sin tener que salir a la calle otra vez? No desesperen, que para todo hay solución.
Vacíen una taza de café cargado sobre al menos cuatro galletas emperador de chocolate (si están deprimidos, suban el mínimo a seis), revuelvan hasta desbaratarlas y rematen con media taza de leche tibia. Ñam.
Es perfecto para estar con Galeano, Joyce, Benedetti, Maalouf, Saramago, Pourchet o cualquier otro amigo que hayan decidido invitar a casa.
Salud.
Vacíen una taza de café cargado sobre al menos cuatro galletas emperador de chocolate (si están deprimidos, suban el mínimo a seis), revuelvan hasta desbaratarlas y rematen con media taza de leche tibia. Ñam.
Es perfecto para estar con Galeano, Joyce, Benedetti, Maalouf, Saramago, Pourchet o cualquier otro amigo que hayan decidido invitar a casa.
Salud.
jueves, junio 12, 2008
Bruxismo
Hace tiempo que tengo problemas para dormir. Mis neurosis me han llevado de temporadas en que me quedo dormida en cualquier rincón al estado actual de insomnio consuetudinario. No sé si como causa o consecuencia, en esta última temporada sufro la agravante de rechinar los dientes a un grado tal que mis incisivos tienen un acabado de sierrita en la parte inferior.
Hace algo de tiempo también, me recomendaron ponerme por las noches un protector bucal deportivo, como los que usan los jugadores de futbol americano, para poder dormir a gusto. Cuando le escuché semejante consejo a mi shrink le puse mi mejor cara de "¿y tu nieve, reina?" y me olvidé del asunto. Pero hace un par de semanas estuve durmiendo tan mal y descansando tan poco que decidí hacerle caso antes que caer presa de un arranque de desesperación que me orillara a preparme un té de hojas de lechuga en mitad de la noche.
Pese a su desagradable sabor chicle, el mentado protector resultó ser una maravilla. La primera noche lo usé mientras veía una película y no pude terminarla porque me caía de sueño. No sé cuál sea el truco, porque ni siquiera lo muerdo con fuerza estando despierta y me lo quito antes de quedarme dormida. Si acaso me despierto antes de tiempo, lo busco con los ojos cerrados, me lo pongo un rato otra vez y santo remedio. A veces ni alcanzo a quitármelo. Su efecto ya es tan inmediato que me quedo dormida más rápido que un pollito al que le quitan la luz.
Y lo mejor de todo es que recuerdo mis sueños cada mañana. Profusos, complejos y deliciosamente sensuales, mis sueños me hacen sonreír o llorar poniéndome un espejo delante. Mientras dejo la cama me convenzo que, si bien prefiero la realidad, mi inconciente es mi purgatorio, infierno y paraiso inmejorables. Rigor y fantasía que se funden cada noche ante mis ojos, en la punta de mis dedos, que me traspasa los sentidos y me hurga por dentro, soñar se ha vuelto un vicio del que no pienso escapar.
Hoy creo que si me dieran a elegir cambiar mi vida por la de algo más, eligiría ser un modesto caballo de tiro. Con el freno en la boca y los ojos cubiertos, caminando como autómata, pero soñando, soñando y soñando...
Hace algo de tiempo también, me recomendaron ponerme por las noches un protector bucal deportivo, como los que usan los jugadores de futbol americano, para poder dormir a gusto. Cuando le escuché semejante consejo a mi shrink le puse mi mejor cara de "¿y tu nieve, reina?" y me olvidé del asunto. Pero hace un par de semanas estuve durmiendo tan mal y descansando tan poco que decidí hacerle caso antes que caer presa de un arranque de desesperación que me orillara a preparme un té de hojas de lechuga en mitad de la noche.
Pese a su desagradable sabor chicle, el mentado protector resultó ser una maravilla. La primera noche lo usé mientras veía una película y no pude terminarla porque me caía de sueño. No sé cuál sea el truco, porque ni siquiera lo muerdo con fuerza estando despierta y me lo quito antes de quedarme dormida. Si acaso me despierto antes de tiempo, lo busco con los ojos cerrados, me lo pongo un rato otra vez y santo remedio. A veces ni alcanzo a quitármelo. Su efecto ya es tan inmediato que me quedo dormida más rápido que un pollito al que le quitan la luz.
Y lo mejor de todo es que recuerdo mis sueños cada mañana. Profusos, complejos y deliciosamente sensuales, mis sueños me hacen sonreír o llorar poniéndome un espejo delante. Mientras dejo la cama me convenzo que, si bien prefiero la realidad, mi inconciente es mi purgatorio, infierno y paraiso inmejorables. Rigor y fantasía que se funden cada noche ante mis ojos, en la punta de mis dedos, que me traspasa los sentidos y me hurga por dentro, soñar se ha vuelto un vicio del que no pienso escapar.
Hoy creo que si me dieran a elegir cambiar mi vida por la de algo más, eligiría ser un modesto caballo de tiro. Con el freno en la boca y los ojos cubiertos, caminando como autómata, pero soñando, soñando y soñando...
miércoles, junio 11, 2008
Nude
¿Qué se pierde cuándo el amor ya no duele? ¿Qué, cuándo los sueños se cumplen?
¿Qué soy ahora que me tienes sin lágrimas?
¿Quién eres tú que hoy sonríes?
¿Qué soy ahora que me tienes sin lágrimas?
¿Quién eres tú que hoy sonríes?
martes, junio 10, 2008
Esta mañana
Hoy quise salir a la calle sin pensar en otra cosa que no fuera el olor a tierra mojada. Para mi sorpresa encontré en la puerta un ramo de mis flores preferidas. Giré la pequeña tarjeta con mi nombre y encontré una sola frase escrita en letra de imprenta: "Lo siento".
No puedo imaginar quién es el remitente, pero tengo la certeza de que no se disculpa por ofensas pasadas, sino por dolores futuros.
No puedo imaginar quién es el remitente, pero tengo la certeza de que no se disculpa por ofensas pasadas, sino por dolores futuros.
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